Pandemia compartida

Si a los cientos de bulos, mitos y leyendas urbanas que existen sobre qué es, qué beneficios tiene y qué requisitos precisa la #custodiacompartida (los abogados oímos aún de todo) une Ud la ciencia del amigo divorciado y el consejo de la amiga experta de los últimos tres meses de confinamiento, intuirá qué es la Pandemia compartida. Pero siga, siga leyendo, que la solución está más abajo.

 

 

 

 

 

Por Javier Beltrán-Domenech

Pandemia compartida.

Por muchos años que pasen (25 este 2020), juicios a los que asisto, consultas en las que aconsejo, charlas a las que voy, leyes que cambian o derogan y sentencias (instancia y apelación) que vemos en el Despacho, crean lo que les digo: aún no sé quién inventó la idea de vender a los padres la custodia compartida (tiempos exactos), cuáles son los beneficios reales (para ellos y para sus hijos) ni cuáles son los requisitos (diga lo que diga el Código Civil, que no dice nada) que tienen que darse.

Y cuidado, que debe ser igual para las dos partes pero parece que se los piden sólo al pobre hombre, padre, cuando acude a un Juzgado precisamente a ser “diseccionado” para ser digno merecedor de pedirla. ¿No es eso machista al considerar al hombre incapaz de cuidar a sus hijos? Si los hubiera, los requisitos, se impondría automáticamente dicha custodia y no existiría tanta litigiosidad judicial. Pero sería una barbaridad.

¿Por qué este artículo ahora? Pues porque la parte contraria de un juicio ha “avisado” a mi cliente que probará en el juzgado que sí merece la “custodia compartida” por haber pasado estos tres meses interactuando con sus hijos en casa mientras, planteadas medidas allá por noviembre de 2019, el Juzgado de Primera Instancia había sido incapaz de señalar vista de juicio. ¿Se imaginan Uds, y seguro que sí, tres meses metidos en casa los dos con su “némesis” e intentando que sus hijos no se den cuenta de nada mientras comen, cenan y desayunan juntos? Una Pandemia compartida.

No creo (no tiene más que leerme desde hace años) en justicia automática, ni jueces robot, ni en la custodia compartida como reparto igualitario-obligatorio de tiempos para “estar” los hijos. No creo en que la exacta igualdad deba de darse siempre y de forma obligatoria por el hecho de ser hombre o mujer, gay, lesbiana, transexual o no saber su género. Sigo creyendo en el mérito como medio de probar quién es “mejor” y creo que llenar algo por “cupos” es lo peor que se puede pretender para que algo funcione.
Tampoco creo en algunos jueces, porque los he visto automatizar tanto, ir a toda prisa y meter la pata de forma tan lacerante dictando sentencias tan injustas para un cliente que siquiera el correctivo que luego les dan los otros jueces de las Audiencias Provinciales, revocando su sentencia, compensa al cliente el tiempo que ha perdido con los menores. Lean sobre un buen pleito, please, en  https://www.javierbeltranabogados.com/2020/01/18/un-buen-pleito/

Pandemia compartida

¿En qué creo? En primer lugar, creo en una jurisdicción de Familia, diferenciada y con medios y material específico, que esté de guardia 24 horas y permita estudiar CASO POR CASO cualquier petición que llegue de guarda y custodia, patria potestad, visitas y vacaciones, pensiones (compensatoria y alimentos), uso de la vivienda familiar. Creo firmemente que resolver problemas domésticos acaba con muchísimos problemas (económicos y personales) que vienen luego. ¿Saben que hay gente que se suicida por no tener dinero ni casa donde vivir tras un divorcio? Pues sí, los hay.

Pandemia compartida
Pandemia compartida

Creo que no deben establecerse patrones fijos en Familia. Ni fiarse de los casos que uno haya llevado como si todo fuera lo mismo. Durante muchos años, la guarda y custodia se otorgó a la madre por docenas de motivos obvios (lactancia, trabajo en caso, falta de formación…) Pero las cosas han cambiado tanto que da vergüenza hablar ya de eso y debe sopesarse, caso por caso, quién puede tener más tiempo a los menores y, si se diera el caso, quién está más capacitado para qué tarea con ellos. Creo en el reparto de actividades, incluso diarias, y en una custodia de tiempos de calidad que no tienen por qué ser los mismos para que “nadie se sienta discriminado”. He llevado casos en los que la ex acudía cada día de la semana a apoyar a un hijo en tareas escolares cuando estaba en casa de su ex, y viceversa. Incluso los he visto cenar dos días entre semana para que sus hijos no notaran nada. También irse de vacaciones todos juntos.

Creo que el sistema de vida actual permite que se inicien batallas sin ningún tipo de motivo más que la ira, el desamor, la desazón y… los malditos cuernos. Estaría bien que en los coles, y de pequeños, enseñaran algún tipo de educación que permita tolerar la frustración de un futuro divorcio con hijos menores. También estaría bien que ambos tuvieran un patrimonio separado para casos de cornamenta…pero esto es otro artículo que escribiré algún día en un libro muy gordo.

Creo en abogados que saben lo que hacen, y que no acuden a juicio sino cuando tienen que hacerlo (créanme si les digo que hay muchas formas de resolver problemas familiares y no es necesario muchas veces tener una sentencia de divorcio o separación) ¿Alguien sigue viendo normal que, encima de lo que uno pasa en la parte sentimental y económica, en en Juzgado vean sus cuentas, trabajo, ingresos, qué hace, qué coche tiene, cuáles son sus hobbies, le psicoanalicen y vean sus baños y dormitorios, si conoce o no el nombre del pediatra de sus hijos…para decirle si es o no candidato a tener a sus hijos “por mitad”? ¿No les sigue pareciendo aberrante?

Pandemia compartida

¿Y qué, de lo anterior y pese a los deseos, nos encontramos tras el ilegal encierro? Pues que, en tiempo de alarma, tanto el Ministerio de Justicia como el Consejo del Poder Judicial son absolutamente inoperantes; que los que mueven las leyes no tienen ni la más mínima idea de lo que, a pie de calle, se cuece; que no saben qué hacer cuando las cosas se ponen mal. Que no sirven. La absurda y lamentable idea de paralizar la justicia en cuestiones de familia y dictar “consejos” contradictorios (sí se sigue la guarda y custodia, no se sigue, sí visitas intersemanales, luego no, salen los perros pero no los niños, luego sí…) ahora no sólo trae retrasos, sino que se ha creado un “procedimiento” especial para “compensar” los días no “disfrutados” con los menores lo que, sin duda y ante la imposibilidad de los padres para llegar a acuerdos, colapsará más los Juzgados.

Y cuando digo compensar lo significo: tienen tanto miedo a que no sea todo exactamente igual, a que uno les diga una cosa y el otro otra, que la pifian una y otra vez por pura cobardía. Ahora entenderán a esta parte litigante que, en tiempos de alarma, confinado en casa, ha encontrado la maravillosa idea de la Pandemia compartida. Sabe que, si llora, le darán de mamar.

Ya les contaré que ha pasado…

Pandemia compartida.
Javier Beltrán-Domenech www.divorcios-alicante.es www.javierbeltranabogados.com

Javier Beltrán-Domenech
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