jueces estresados

Jueces estresados

Jueces estresados. O de cómo a la tarea de juzgar se une la tarea de controlar una oficina judicial en bancarrota, un personal con más derechos que Ud y yo,  un sistema informático que no funciona, nula posibilidad de formarse y miles de casos por año…¿con una sonrisa?

Cuando la humanidad se cansó de repartir mamporros para resolver problemas, decidió impartir justicia. Esto, bien entendido, daba mucho de sí: inmediatamente, las personas más sabias, y por ello más ancianas según las creencias, de los poblados, ciudades, comenzaron a “regular” las controversias y obligar a una de las partes, a veces a las dos, a acatar su sentencia. Ya saben, los “consejos de ancianos”… y juzgar era cosa de unos pocos, no se crean.

Por Javier Beltrán-Domenech. 20 de octubre de 2017.

PLANTEAMIENTO

En 2017, todo ha evolucionado. Cualquiera puede ser juez. ¿Cualquiera? Jueces estresados.

Una persona con o sin contacto profesional alguno, sin ideología definida o con demasiada, y con 28-29 años puede, perfectamente, impartir Justicia y decidir a quién le da la razón en un caso de millones de euros; de dar o hacer; de decidir si mete o no en prisión a alguien. Para ello ha opositado y sufrido lo indecible, con una media de 5 años recluido y viendo a su pareja quince minutos los lunes, miércoles y viernes  mientras a las 21 h da una vuelta por la manzana de casa repasando el Código Civil (créanme que hay algún caso de quien salía todos los días y aprobó en tres años, pero esto es otra historia). De entrada, su salario estará entre los 2.400-2700 euros, pero cuando cumpla 15-20 años de juzgados ganará más de 4000.

Y este es un primer problema: llegan netos y con ganas, alguno-as incluso con rasgo severo. Algunos sonríen y dejan hablar, esperanzados, y éstos son los que nos gustan a los abogados, pues en la vida se consigue más con una sonrisa que con un codazo.

jueces estresados
jueces estresado

EL NUDO

Y por ello centramos el problema: ¿Qué pasa cuando a un-a juez novel se le entrega un Juzgado compuesto por, como poco, otras 8 personas? ¿Y qué si el Juzgado es mixto, civil y penal?

Sepan que España es el tercer país europeo con menos jueces por cada 100.000 habitantes, solo por detrás de Malta (9,5) y Dinamarca (6,6). Se pasó de convocatorias de 400 plazas en 2010 y 2011 a directamente anular los examenes en el año 2012. Ahora empieza recuperarse la cosa, y salen jueces de refuerzo pero NO TIENEN PLAZA FIJA. Parece que van a crear juzgados, pero…también parecía que iba a llover y no.

El volumen es tremendo, y casi un tercio de juzgados están trabajando al 160% de las previsiones que marca el Consejo General del Poder Judicial. Un pico importante está por encima del 200%. La oficina judicial se mueve, sí, pero no saca todo el trabajo que entra y, como pasa con los ordenadores, se colapsa el buffer (espacio de la memoria en un disco de almacenamiento temporal de información digital mientras que está esperando ser procesada) El funcionario (el definido en este escrito) se satura, y como sabe que no hay una posible pérdida de empleo, por lo menos no a medio plazo, dice que hace lo que puede dentro del tiempo que puede.

“El Juez, la Juez”, en poco tiempo se distancia, se encierra, ya no puede atender a nadie, y su gozo de leerse los casos, dictar sentencias y hacer Justicia se convierte en “a ver cómo salgo yo de ésta”. Se queman en el primer semestre y mientras la ley se reproduce febril ellos no pueden ir a cursos.

Los jueces apagan fuegos pues la agenda judicial señala juicios sin piedad. Los expedientes se amontonan, las causas se hacen eternas, los abogados dejamos de ir a preguntar “como va nuestro asunto” por muchos motivos: las miradas mordientes de ALGUNOS funcionarios que se amparan en la Ley de Función Pública y creen que no sonreír es mejor, por su silla vacía, por nuestras pruebas propuestas no tramitadas, por la desgana, y bloqueamos con más escritos para dejar constancia de nuestra queja. A veces, cuando es insufrible, lo denunciamos al Colegio de Abogados. El juez pide irse del Juzgado en cuanto puede, pues ya ha “hecho manos”. ¿Van pillando lo que ocurre?

Jueces estresados.

EL DESENLACE.

Aún no voy a contarlo, pues me gusta pensar que quejarse y no hacer nada es de débiles. ¿Podemos arreglarlo?

Abogados, fiscales, jueces y demás formamos parte de la Administración de Justicia, queramos o no, y probablemente nuestras togas tengan el mismo peso si nos ayudamos a que funcione, así que “vamos a ayudar a los jueces estresados.” Tenemos que dar por finalizados sistemas informáticos que no van, habilitar tardes para juicios y otros señalamientos, dejar de obligar al procurador a acudir a las vistas cuando está el cliente delante, suprimir las audiencias previas a los juicios, despedir a funcionarios que de forma reiterada y culpable dejan de trabajar en su horario, crear más juzgados, dejar de publicar nuevas leyes para ganar votos, obligar a la mediación (bien hecha, por favor, no lo que hay ahora…) como vía previa para poder demandar, condenar en costas cuando hay temeridad, controlar el Turno de oficio y ver la viabilidad de los casos, crear juzgados más especializados….

Suma y sigue…

Por Javier Beltrán-Domenech

www.javierbeltranabogados.com

N. del A.

Hay que apoyar a los jueces estresados, y también a los fiscales. Me ha ocurrido esta semana y nunca me había preocupado, y es que por primera vez en 22 años de abogado, habiendo ido a juicios con gripe, con tos, sin voz, sin garganta e incluso con escayola, casi pido un certificado médico para suspender un juicio porque, sinceramente, en esta ocasión no podía ni levantarme de la cama. Y esto es causa legal que recoge la Ley de Enjuiciamiento Civil como suspensión de un juicio. Y mirando cómo fundamentarlo en el escrito, me encuentro con que los fiscales y los jueces NO PUEDEN PONERSE ENFERMOS porque, entre otros, dicha ley no recoge que eso sea suspensión de la vista o juicio. Como lo oyen. Y no pueden suspender nada porque la bola de nieve aumenta. Si le piden a un colega que juzgue, pues este pobre “sustituto de ese día” se va con 8-10 juicios señalados y otras tantas sentencias que poner, más su juzgado con toda la colada tendida al sol.

 

Javier Beltrán-Domenech
¡Gracias por leernos! En 2020 cumplimos 25 años. Tras miles de asuntos judiciales a nuestras espaldas, sabemos que es imprescindible tener a su lado un buen abogado que le guíe por el complejo mundo judicial.

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