Un hombre quiere divorciarse. Envía un burofax a su esposa ofreciendo negociar, espera, no recibe…
Un hombre quiere divorciarse. Envía un burofax a su esposa ofreciendo negociar, espera, no recibe…
Hay divorcios en los que la verdadera batalla ya no es la custodia, sino la casa. Casa o custodia parece una exageración, pero cualquiera que haya pisado un despacho de familia sabe que no lo es. Todos miran hacia la misma puerta: quién entra, quién sale y durante cuántos años.
Un padre no conserva la patria potestad por decir que quiere hablar con su hijo. La privación de la patria potestad no depende de frases bonitas, sino de hechos: cuidar, alimentar, proteger, colaborar y no convertir la vida del menor en un campo de minas.
Siete días con papá y siete días con mamá. Así es, hijos. Hemos decidido estar con vosotros por semanas alternas. Sobre el papel parece sencillo, equilibrado y hasta matemáticamente justo. El problema es que los hijos no son una operación matemática.
Cumplir tres años no convierte a un niño, de la noche a la mañana, en apto para dormir fuera de su domicilio habitual. Tampoco tener dos años impide necesariamente que pueda hacerlo. En visitas dehijos de corta edad las soluciones automáticas suelen ser malas consejeras.
El divorcio en España no se gana como una partida de cartas. Se ordena. Y conviene hacerlo antes de que la rabia, el miedo o el conocido-a de turno empiecen a dirigir la estrategia y acabe por destrozarle la vida a Ud., a sus hijos y a sus familiares.
La relación entre custodia compartida y proceso penal constituye uno de los puntos más sensibles del Derecho de Familia. Cuando existe una denuncia, una investigación penal o una causa abierta por hechos de violencia, el juez civil debe decidir con extrema prudencia.