La frase «lo quiero para ayer» es una expresión muy frecuente cuando nos entregan un proyecto, un trabajo, una demanda… y más desde que la generación millennial, a la que pertenezco, se implantó con ella en el mundo laboral.
La frase «lo quiero para ayer» es una expresión muy frecuente cuando nos entregan un proyecto, un trabajo, una demanda… y más desde que la generación millennial, a la que pertenezco, se implantó con ella en el mundo laboral.
¿Puede el Tribunal Supremo poner límites a la libertad de expresión? La respuesta a la pregunta es sí. Debido al constante desafío que plantean las redes sociales, y del que continuamente se hacen eco los informativos, nuestro alto Tribunal tiene la ardua tarea de fijar dónde está el límite de la libertad de expresión que tanto sudor y lágrimas costó conseguir.
…si sigue Ud. leyendo es porque Manolito, al que Ud. adora como padre, porque es su hijo, no se comporta como Ud. lo haría. Esa afición suya por las verduras, que Ud. no soporta, o por la carne rosadita, cuando Ud. la achicharra, no es normal. Sí…sí… podría parecerse a la madre, pero Ud. tiene una mosca detrás de la oreja y la mosca se está convirtiendo en moscardón.
Al igual que la elección o cambio de colegio, si viajan o no al extranjero, decidir sobre el empadronamiento de los menores, quién se queda con el tan disputado libro de familia y la condición de familia numerosa, la primera comunión es uno de los incidentes más comunes
Una vez que la Ley de Violencia de Género, llamada la apisonadora, “arranca”, como el propio vehículo de gigantescos rodillos, deshumaniza a sus operarios y aplasta cualquier signo de humanidad. Nada vuelve a crecer bajo su paso, y la reconciliación familiar y el entorno es ya imposible de recuperar aunque las partes del litigio civil lo quieran.
Jueces estresados. O de cómo a la tarea de juzgar se une la tarea de controlar una oficina judicial en bancarrota, un personal con más derechos que Ud y yo, un sistema informático que no funciona y miles de casos por año…¿con una sonrisa?
Cuando la relación no es buena, ¿sigo viviendo bajo el mismo techo mientras se tramita mi divorcio o separación de hecho? ¿Esto supone “abandono” de hogar, o de familia? ¿Qué responsabilidades tengo o qué leyes incumplo?