Decidí arriesgar, porque quien no arriesga no gana. Decidí estudiar y trabajar al mismo tiempo. Y ha salido bien… al final llegas.
Decidí arriesgar, porque quien no arriesga no gana. Decidí estudiar y trabajar al mismo tiempo. Y ha salido bien… al final llegas.
No entiendo donde está el menosprecio, porqué algunas mujeres se sienten débiles, inferiores o discriminadas cuando las tratan bien. Es obvio que ellos saben que nosotras podemos solas, pues lo hemos hecho todo siempre sin ayuda (estudios, trabajo, casa, hijos..). En mi opinión más que un insulto es un halago…
Lo se, no es Navidad sino un caluroso final agosto con un sol de justicia. Pero da igual porque cualquier día de la semana, cuando lees los encabezados de noticias en tu aparatito móvil o, si aún te gusta la costumbre, el papel de un periódico, frunces el ceño y tu cerebro filtra las divinas palabras que uno de los dos hemisferios filtra: “Premio de tropecientos millones de euros a un boleto aleatorio jugado en Alicante”.
La frase «lo quiero para ayer» es una expresión muy frecuente cuando nos entregan un proyecto, un trabajo, una demanda… y más desde que la generación millennial, a la que pertenezco, se implantó con ella en el mundo laboral.
Coordinador de parentalidad, lo que está por llegar para hacernos la vida más fácil a todos los cooperadores jurídicos y, cómo no, a nuestros clientes.
Hasta mediados del año 2017, gobierno y entidades aseguradoras y financieras estaban de acuerdo en promover entre los ciudadanos de edad avanzada la contratación de seguros de rentas vitalicias, proclamando tanto en prensa escrita como en televisión su atractiva fiscalidad para el asegurado, su cónyuge y sus herederos en caso de fallecimiento. Pero a finales del mencionado año, una vez más se ha producido el estallido de la “burbuja”, y al gobierno no le ha quedado más remedio que advertir a los clientes de seguros de ahorros a largo plazo, especialmente las rentas vitalicias, que con la subida de los tipos de interés que se prevé no está claro que recuperen todo el dinero invertido.
Abejas y peces…perfecto, pero lo que no regula bien el Código Civil son los divorcios y sus consecuencias.