Derecho Penal Económico

Macarras

Macarras

Cuando el macarra sube a asceta y se cree intocable, se descontrola para los demás pero no para él. Esto, bien entendido, da mucho de sí. Si a lo anterior unes que es agosto, que esto va de fúrbo y que hay que alimentar noticias para pagar a los contertulios, expertos, abogados de maquillaje, peritos y demás  que saben de descuartizar cuerpos y leyes tailandesas más que su panadero de cabecera de masa madre, el macarra debe ser depuesto, vilipendiado, llevado a la plaza y, sin camisa, su cabeza debe ser guillotinada. Ahora sí, todos a la vez sí pueden con el macarra aunque saque las cadenas y el bate de beisbol para partirnos a todes las piernas.

Cómo defender a mi cliente

Cómo defender a mi cliente

Los problemas surgen a la hora de dar inicio al cómputo de ese plazo de 10 días que nos otorga el juzgado: no queda claro si el mismo debe comenzar a contar desde la notificación en la que se otorga el plazo, o si el mismo debe transcurrir desde que efectivamente el letrado, vía procurador, obtiene el “tocho” original que llamamos “autos” del Juzgado de Instrucción y puede leer, ordenado y con los folios numerados, qué pruebas propone o qué impugna. Un asunto puede estar en instrucción varios años.

Patientia nostra

Patientia nostra

Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? es una frase del famoso Cicerón que me viene al pelo por la pura desesperación mental en la que estamos todos viendo la gestión médica, política y económica que se está haciendo de la maldita Pandemia. Traducida del latín dice así: ¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?