Abramos el melón de familia

Abramos el melón de Familia

Abramos el melón de Familia con la seriedad que merece un ámbito jurídico donde las emociones se cruzan, y ganan, a los derechos fundamentales. Veamos qué hay ahí adentro. En los procedimientos de familia no cabe el desorden, la dispersión ni la ambigüedad. Urge revisar tres puntos esenciales: la pensión de alimentos, la escucha del menor y la dispersión procesal. Todos ellos son frentes abiertos que requieren claridad, criterios objetivos y unidad de actuación. Luego, claro, queda hablar de la custodia compartida…

Abramos el melón de Familia

El Derecho de Familia no puede seguir acumulando decisiones contradictorias, plazos descoordinados y resoluciones desconectadas de la realidad social. Para avanzar, abramos el melón de Familia sin miedo, con mirada jurídica y responsabilidad institucional.

La pensión de alimentos: necesidad real y no dependencia eterna

La pensión de alimentos no puede convertirse en una trampa cronificada ni en un litigio emocional. Es una obligación legal que se justifica por la necesidad objetiva del alimentista y la capacidad del obligado. Por ello, su duración debe ligarse directamente a la independencia económica del hijo y debe tener fin inmediato sin tener que instar comprobaciones laborales o demandas ante el Juzgado. Debe reclamarla el mayor de edad, directamente. 

Estamos viendoen los juzgados casos de NI-NI’S (ni estudian ni trabajan) de 27 años. El criterio debe ser firme: la pensión se mantiene mientras exista un proyecto formativo razonable o una búsqueda activa de empleo. En caso contrario, procede su extinción. Abramos el melón de Familia también en esto: si el hijo mayor de edad ni estudia ni trabaja, ni lo intenta, el sistema debe saber decir basta. No puede sostenerse una obligación alimenticia indefinida, sin prueba de aprovechamiento o esfuerzo real.

El vínculo afectivo, o su falta, no es determinante, salvo que exista una conducta grave, abusiva o instrumental. Debemos dejar atrás los pleitos por sentimientos y aplicar resoluciones basadas en hechos: ingresos, convivencia, aprovechamiento académico, ofertas laborales rechazadas sin justificación. Solo con datos se puede construir una decisión justa.

La audiencia del menor: juicio maduro, no edades automáticas

Durante años, se ha asumido que los 12 años marcan el umbral para escuchar al menor. Esta práctica se ha convertido en dogma, pero la realidad demuestra que no es suficiente. Hay menores de 10 u 11 años con capacidad de juicio clara, y adolescentes de 14 años fácilmente influenciables.

Es hora de abrir este debate. Abramos el melón de Familia para superar automatismos. La edad no puede ser el único criterio. La clave es la madurez, que debe valorarse de forma individual, con informes adecuados y entrevistas realizadas con seriedad. Escuchar al menor es un derecho suyo, no una formalidad ni un instrumento de presión procesal.

La voluntad del menor debe integrarse en la decisión judicial junto con todos los elementos del caso. No puede ser una excusa para suspender visitas ni un argumento para eludir responsabilidades. Lo esencial es determinar qué opción protege mejor su desarrollo físico, emocional y educativo. Esa es la pregunta que debe guiar al juez.

Dispersión procesal: un conflicto, no cinco

Uno de los grandes males del Derecho de Familia es la atomización de los procedimientos. Separación, divorcio, modificación de medidas, ejecuciones alimentos o incumplimientos de visitas. Incidentes del art. 156 código civil (colegios, llamadas no atendidas, comunión, vacunas, bautizo, viajes de fin de curso…) cada uno con su expediente, su juez, su coste y su tiempo (ahora incluso más con los malditos MASC). Esta fragmentación genera resoluciones incoherentes y alimenta el conflicto por años.

Abramos el melón de Familia desde la economía procesal. Necesitamos una única pieza procesal viva, que concentre todas las medidas relacionadas con una misma familia. Esta concentración no solo evita duplicidades y contradicciones, también reduce los costes emocionales y económicos.

Un solo juez, un calendario procesal y un seguimiento real. La facultad de acumulación debe transformarse en una obligación para los órganos judiciales. No puede haber una resolución que fije una visita y otra que la suspenda sin comunicación. La coordinación procesal es esencial para garantizar decisiones coherentes, eficaces y menos traumáticas para los hijos.

Tres reformas para un mismo objetivo

Poner orden al caos requiere decisiones valientes y reglas claras. Primero, pensiones de alimentos con límites razonables y fundadas en hechos objetivos. Segundo, audiencias del menor que valoren su juicio y no sólo su edad. Y tercero, procedimientos concentrados que reflejen la unidad del conflicto familiar.

Abramos el melón de Familia con rigor jurídico, perspectiva práctica y vocación de servicio a la ciudadanía. No se trata de innovar por innovar, sino de construir un sistema más eficaz, coherente y humano. Si el Derecho de Familia quiere cumplir su función social, necesita ajustar su mecánica a las realidades actuales.

Como decía Carnelutti, “el proceso no es un fin, sino un medio para alcanzar la paz jurídica”. Desde nuestro Despacho llevamos más de 30 años dedicados a estas materias. Posiblemente podamos encontrar una solución adecuada para su caso. Pida cita previa presencial, telefónica o por videoconferencia (30 o 60 minutos) en el teléfono 966171294 o enviando un mensaje al Whatsapp 628425987.

👉 Contacte con Javier Beltrán Abogados en Alicante

Javier Beltrán-Domenech
¡Gracias por seguirnos! En 2025 hemos cumplimos 30 años. Tras miles de asuntos judiciales a nuestras espaldas lo sabemos: es imprescindible tener a su lado a un buen abogado que le guíe por el complejo mundo judicial. Si nos necesita o conoce a alguien que nos necesite no dude en llamarnos al T 966171294 ó W 628425987. Estaremos encantados de atenderles de forma presencial, por teléfono o videoconferencia.

Deje su comentario

Your email address will not be published.

Compártalo en...

...o copie el enlace y péguelo donde quiera.

Copiar