Llega el verano y los viajes de menores no acompañados por sus progenitres. ¿Necesitan permisos especiales para viajar fuera del territorio nacional¿ ¿Y en Europa? ¿Tienen que firmar los dos progenitores? ¿Interviene la policía? ¿Un juzgado?
Llega el verano y los viajes de menores no acompañados por sus progenitres. ¿Necesitan permisos especiales para viajar fuera del territorio nacional¿ ¿Y en Europa? ¿Tienen que firmar los dos progenitores? ¿Interviene la policía? ¿Un juzgado?
Los que más saben de la cosa económica, pero menos gritan ni salen tanto en TV, nos dicen que se avecina una buena en otoño y que vamos a tener que comprar el aire en cápsulas. Que tanto darle a la maquinita de imprimir dinero por el Banco Central Europeo ha creado millones de mantenidos, ha motivado la cultura de desmotivación y nulo esfuerzo y nos ha hecho sentir más ricos de forma ficticia.
La truculenta historia de Johnny y Amber, en España, hubiera tenido un recorrido muy diferente. Para empezar, tendríamos que cambiarles los nombres y castellanizarlos como Juanito y Ámbar. Tampoco sería un proceso de “difamación” (la injuria o calumnia de toda la vida) sino un asunto de Violencia de género.
Un porcentaje elevadísimo de asuntos judiciales comienzan, y finalizan en uno u otro sentido, cuando alguien habla de más (charra como una cotorra, se va de la lengua, abre la boca, el pico, no calla ni bajo el agua, por la boca muere el pez y demás modos de decirlo).
La dificultad creciente de los juicios de familia, y el retraso endémico de los Juzgados…
En un mundo informatizado, que se quiere mecanizar coordinando el derecho a un puesto de trabajo para el ser humano y que sea la máquina quien se moje, nuestros mayores o los más alejados del mundo tecnológico están sufriendo un verdadero maltrato tecnológico y deberían quejarse, demandar, denunciar, querellar y otras lindezas. Si no, pues nosotros por ellos.
Sí, si cierta la casuística pero… ¿Papá Estado manda sobre el padre a través de la Administración de Justicia? ¿no se trataba de resolver a cuál de los dos progenitores se le asignaba la responsabilidad de la decisión de vacunarla o no, y no decidir a favor del que sostiene la versión más «polite» o actual llevando el juicio a derivar a que «la vacuna es buena y debe ponérsela?