Un hombre quiere divorciarse. Envía un burofax a su esposa ofreciendo negociar, espera, no recibe…
Un hombre quiere divorciarse. Envía un burofax a su esposa ofreciendo negociar, espera, no recibe…
Siete días con papá y siete días con mamá. Así es, hijos. Hemos decidido estar con vosotros por semanas alternas. Sobre el papel parece sencillo, equilibrado y hasta matemáticamente justo. El problema es que los hijos no son una operación matemática.
Cumplir tres años no convierte a un niño, de la noche a la mañana, en apto para dormir fuera de su domicilio habitual. Tampoco tener dos años impide necesariamente que pueda hacerlo. En visitas dehijos de corta edad las soluciones automáticas suelen ser malas consejeras.
El divorcio en España no se gana como una partida de cartas. Se ordena. Y conviene hacerlo antes de que la rabia, el miedo o el conocido-a de turno empiecen a dirigir la estrategia y acabe por destrozarle la vida a Ud., a sus hijos y a sus familiares.