Decidí arriesgar, porque quien no arriesga no gana. Decidí estudiar y trabajar al mismo tiempo. Y ha salido bien… al final llegas.
Decidí arriesgar, porque quien no arriesga no gana. Decidí estudiar y trabajar al mismo tiempo. Y ha salido bien… al final llegas.
Lo se, no es Navidad sino un caluroso final agosto con un sol de justicia. Pero da igual porque cualquier día de la semana, cuando lees los encabezados de noticias en tu aparatito móvil o, si aún te gusta la costumbre, el papel de un periódico, frunces el ceño y tu cerebro filtra las divinas palabras que uno de los dos hemisferios filtra: “Premio de tropecientos millones de euros a un boleto aleatorio jugado en Alicante”.
¿Puede el Tribunal Supremo poner límites a la libertad de expresión? La respuesta a la pregunta es sí. Debido al constante desafío que plantean las redes sociales, y del que continuamente se hacen eco los informativos, nuestro alto Tribunal tiene la ardua tarea de fijar dónde está el límite de la libertad de expresión que tanto sudor y lágrimas costó conseguir.
Coordinador de parentalidad, lo que está por llegar para hacernos la vida más fácil a todos los cooperadores jurídicos y, cómo no, a nuestros clientes.
Después de siglos de barbarie debemos considerar una “gran noticia” para los amantes de los animales que desde el pasado jueves 1 de febrero se haya prohibido en España mutilar, por lo menos a los animales considerados “mascotas”, supongo que la mitad de algo es más que nada…
Esto ha sucedido tras la entrada en vigor del Convenio Europeo sobre Protección de Animales de Compañía, que fue redactado en 1987, hace 30 años, y fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 11 de octubre aunque no entraba en vigor en nuestro país hasta el 1 de febrero de 2018.
Hasta mediados del año 2017, gobierno y entidades aseguradoras y financieras estaban de acuerdo en promover entre los ciudadanos de edad avanzada la contratación de seguros de rentas vitalicias, proclamando tanto en prensa escrita como en televisión su atractiva fiscalidad para el asegurado, su cónyuge y sus herederos en caso de fallecimiento. Pero a finales del mencionado año, una vez más se ha producido el estallido de la “burbuja”, y al gobierno no le ha quedado más remedio que advertir a los clientes de seguros de ahorros a largo plazo, especialmente las rentas vitalicias, que con la subida de los tipos de interés que se prevé no está claro que recuperen todo el dinero invertido.
Grúas, ahora sólo vemos grúas…y vislumbramos una nueva burbuja inmobiliaria a todas luces más controlada. Pero como Hacienda, o la Muerte, inexorable. ¿Compro o alquilo?