La IA Jurídica ha irrumpido en el ámbito jurídico con fuerza. Aunque sus beneficios son claros, su uso plantea también interrogantes legales, éticos y técnicos que deben abordarse con rigor.
La IA Jurídica ha irrumpido en el ámbito jurídico con fuerza. Aunque sus beneficios son claros, su uso plantea también interrogantes legales, éticos y técnicos que deben abordarse con rigor.
La incorporación de herramientas como ChatGPT o Grok en la práctica jurídica ha abierto un nuevo escenario para abogados, fiscales y jueces repleto de ventajas y, también, de serias amenazas. La culpa es nuestra, como siempre, pues nadie nos ha dado manual de instrucciones. Debiera usarse como un avezado pasante pero lo hemos aupado a experto jurista.
La creciente incidencia de estafas informáticas ha planteado serios desafíos tanto para los usuarios de sistemas de pago como para las instituciones bancarias, que se ven envueltas en reclamaciones de responsabilidad civil por operaciones fraudulentas
A mi entender, la clave es la sencilla y fácil disponibilidad digital de contenidos pornográficos explícitos. El porno, en todas sus inventadas facetas, tamaños y colores, está al alcance de todo usuario y aquí incluyo sin distinción a los menores de edad. Las propias redes arrastran el porno y lo presentan como anuncio o como resultado de búsquedas. Y si no, los adolescentes buscan directamente lo que por curiosidad no saben, y es tremendamente fácil acceder a contenidos salvajes en páginas y aplicaciones sin ningún tipo de control.
La frase de que «cualquier herramienta que sirva para hacer un mundo mejor es absolutamente bienvenida» es tremendamente engañosa. Un arma de fuego, por definición, puede usarse para hacer un mundo mejor, para hacer un mundo peor, o para hacer daño a su propio usuario.