En una herencia, el legatario de parte alícuota suele entrar en escena como ese pariente al que algunos saludan con educación, pero al que nadie quiere dejar sentarse en la mesa donde se reparte lo importante. Error grave.
En una herencia, el legatario de parte alícuota suele entrar en escena como ese pariente al que algunos saludan con educación, pero al que nadie quiere dejar sentarse en la mesa donde se reparte lo importante. Error grave.
Desheredar por falta de relación parece sencillo mientras se redacta el testamento. «Mi hijo no me llama; no recibirá nada». Pero una frase airada no sustituye una causa legal ni fabrica una prueba. Después del fallecimiento, esa decisión puede convertirse en un pleito largo y doloroso.