La zona de rodadura se vende como cortesía urbanística: niños jugando, silencio, fachada limpia y vida peatonal. Suena bien. Tan bien que casi nadie pregunta dónde queda el coche, de quién es ese suelo y qué derecho se compra.
La zona de rodadura se vende como cortesía urbanística: niños jugando, silencio, fachada limpia y vida peatonal. Suena bien. Tan bien que casi nadie pregunta dónde queda el coche, de quién es ese suelo y qué derecho se compra.