La frase «lo quiero para ayer» es una expresión muy frecuente cuando nos entregan un proyecto, un trabajo, una demanda… y más desde que la generación millennial, a la que pertenezco, se implantó con ella en el mundo laboral.
La frase «lo quiero para ayer» es una expresión muy frecuente cuando nos entregan un proyecto, un trabajo, una demanda… y más desde que la generación millennial, a la que pertenezco, se implantó con ella en el mundo laboral.
¿Puede el Tribunal Supremo poner límites a la libertad de expresión? La respuesta a la pregunta es sí. Debido al constante desafío que plantean las redes sociales, y del que continuamente se hacen eco los informativos, nuestro alto Tribunal tiene la ardua tarea de fijar dónde está el límite de la libertad de expresión que tanto sudor y lágrimas costó conseguir.
Después de siglos de barbarie debemos considerar una “gran noticia” para los amantes de los animales que desde el pasado jueves 1 de febrero se haya prohibido en España mutilar, por lo menos a los animales considerados “mascotas”, supongo que la mitad de algo es más que nada…
Esto ha sucedido tras la entrada en vigor del Convenio Europeo sobre Protección de Animales de Compañía, que fue redactado en 1987, hace 30 años, y fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 11 de octubre aunque no entraba en vigor en nuestro país hasta el 1 de febrero de 2018.
Abejas y peces…perfecto, pero lo que no regula bien el Código Civil son los divorcios y sus consecuencias.
Bancos y demandas. Asistimos incrédulos al juicio público de una serie de productos bancarios que nos eran ajenos o prácticamente desconocidos hasta hace pocos años. Desde la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 22 de diciembre de 2015, la litigiosidad sobre esta clase de productos ha crecido de forma exponencial.
La importancia de llamarse Juana.Todo sería diferente si en vez de llamarse Juana, el justiciable se llamara Juan. Por supuesto, todo sería diferente y no hablaríamos aquí si no fuera un tema de custodia de menores.
Mi hija secuestrada. Se trata de un matrimonio homosexual, concretamente dos mujeres (es importante el detalle por lo que van a ver), en cuyo seno, domicilio y convivencia matrimonial una de ellas (la llamaremos madre B) ha “abandonado” el domicilio familiar sin avisar y “raptando” en la guardería, bajo falso pretexto, a la hija de ambas de la que ella es madre biológica (inseminación).