No es país para feos

No es país para feos

No es país para feos

No, no es país para feos. Detrás de un teclado de un ordenador, o de los botones de un móvil, en las redes sociales cualquier ser puede ser bello. También, con un poco más, puede ser culto y divertido. No es país para feos. Puedes contarte e inventarte de la forma que mejor sepas escribir en twitter o puedes exhibirte en Instagram con fotos de dudosa procedencia, retoque o filtro. También puedes llamarte como te plazca: Greg-the-mor o Mari-peich cuando tu verdadero nombre es Gregorio José o María Fernanda por arte y gloria de tus padres en el Registro Civil (los anteriores nombres, castizos, son inventados y cualquier coincidencia es mera casualidad, que luego llueven chuzos de punta).

Sin esfuerzo, la mejor forma de parecer culto en las redes sociales es colgar una frase o foto de impacto tremendo, del tipo: “Se tú, vive tu vida, nadie la va a vivir por ti” y otras gilipolladas del calibre .50 BMG. ¿No te imaginabas la adrenalina que sentirías al darle a “enviar” y publicar la foto, eh, pirata? Pero nada comparado cuando en la semana siguiente cuatro o doce autómatas han hecho “click” y dicen que “les gusta”. Eso sí que te ha hecho volar…

Además del nombre y las frases, si eres un fake también puedes afirmar que estás cerca del Polo Norte, pescando fletán (documentándolo con una foto de un iceberg sacada de una web de fotos “free”) mientras estás en tu habitación del bloque de edificios del lumpen de tu ciudad. Lo que importa es lo que finalmente se cuelga en la red, y esto requiere su tiempo, claro.

Queremos exhibirnos, dar a conocer al Planeta Tierra nuestro potencial. Pero dentro del perfil de todos los anteriores seres no existe límite alguno para la estupidez humana y la expresión del pensamiento inmediato. Máxime en caliente y tras una red social (salvo que mentes a algún Ente superior del Medio Oriente y te busquen unos tipos con barbas, chalecos y AK-47’s). De todo hay y, siendo feos y malos de perversidad, algunos tienen hasta miles de seguidores y la lían parda con cada post, escrito o foto. La fealdad lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento al lado oscuro. Así, el que sigue siendo un ser feo que se esconde en twitter no logra colgar una foto de perfil que valga la pena y no sube de seguidores. Es como un bucle “complicado” y sólo su mordacidad le dará público a su ego.

No es país para feos

Al contrario que los feos, los seres bellos tienen “K” de seguidores (que es como se ponen en su cifra y multiplican por mil el número que va delante), cientos de miles, millones o incluso cientos de millones. Siguiendo la letra K, y siendo las mujeres los seres más seguidos, Kim Kardashian tiene 116 MILLONES DE SEGUIDORES en Instagram y sólo sigue a 113 de su especie. Beyoncé, que además de estar como un queso brie canta como una sirena, tiene unos 115 y sigue a… CERO. Justin no llega a los 103 millones y sigue a unos 100. Lebrón tiene 40 millones y sigue a 223 personas. Paula Echevarría, ya en nuestro país, España, tiene unos 2’3 millones de seguidores en la red social de las fotos. Esto prueba que los seres de luz, bellos y eternos, prefieren ser seguidos a seguir, pues ellos ya están mucho más arriba de la parte alta de la pirámide de Maslow y sus necesidades de buscar belleza son más limitadas dentro de su inmensidad.

Las personas atractivas, además, tienen mayor facilidad para acceder a un puesto de liderazgo y tienen mayor conocimiento político que las menos atractivas. Mientras que, por ejemplo, en nuestro bonito país Inés Arrimadas tiene 80 K seguidores en Instagram y 443 K en twitter, Ada Colau no llega a los 8 K en Instagram pero duplica a la morenaza en la red de los insultos gratuitos y por escrito. A las fotos me remito (ironía pura…) Esto es (ya lo han estudiado en https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_halo) el HALO. Por inercia, igual que se comprende y se perdona más a una persona bella, se admira más a un ser de cuerpo torneado que a uno en forma de barrilete o cubo. En mi profesión, les garantizo que, in dubio pro reo, se suele perdonar más a una persona bella que a una fea. Somos así de simples y básicos. Lombroso, ya en el siglo XIX, ideó una teoría para identificar a posibles delincuentes por algunos de sus rasgos físicos. En otro sentido, esperaremos más vehemencia de un juez bello que de uno feo, aunque esto así explicado sea una sandez del tamaño de un continente, se lo digo yo.

No es país para feos

No es país para feos

De la misma forma, se sigue más a un ser de luz más que a uno de oscuridad (cuidado que sectas satánicas aún quedan por ahí…) Y no digo yo que se siga más a alguien bueno (El Papa Francisco https://twitter.com/Pontifex_es tiene 17 millones de seguidores pero él solo sigue a 8 clones suyos) que a uno que esté muy bueno (Leonardo tiene casi 19 en su https://twitter.com/LeoDiCaprio y él solo sigue a 145) También hay excepciones como https://twitter.com/realDonaldTrump que sin ser guapo llega a casi 54 millones de seres vivos que le siguen.

Quitando excepciones, pues POTUS y Francisco no son precisamente guapos, los datos anteriores, bien entendidos, dan mucho de sí y se aplican a los seres de entre 12 y 25 años de forma preferente: “no puedes ser feo en las redes sociales”. Nadie te mirará y, si lo hace, no le dará a “me gusta” ni por pena. Es como que se contagia (Arturo Fernández, el actor español de alta comedia, decía que él no aceptaba papeles de pobre por si se le pegaba algo) No es país para feos.

Ergo, como los feos tienen todo el derecho del mundo a tener sus 10 minutos de brillo social, tienen que ser mucho más ingeniosos, cultos o ricos para que les sigan. Y, claro, sabiendo el tema, lo que hacen es farfullar lo que pueden para captar la atención. Los seres bellos sólo tienen que poner una foto de espaldas en una playa, girar la cabeza hacia atrás, iluminar la foto con una app y encender una red social con millones de “me gusta” y corazones. Si un investigador del cáncer es bello, tiene más seguidores y consigue más subvenciones y donativos. Si es feo, cierra la persiana y se queja de la falta de fondos aún siendo un lumbreras. Parecemos imbéciles. Los seres que son dioses y se dedican, por ejemplo, a la medicina o estudios de muy alto nivel, no tienen cuentas en redes sociales…es un dato curioso (tampoco es que tengan mucho tiempo…)

No es país para feos.

Ahora ya en serio. Toda la serie de ironía echada antes de este párrafo en este escritín, y que me van a perdonar, no le hará gracia alguna a un adolescente que nada, o poco, puede controlar en cuanto a impulsos. Si la sociedad va por este derrotero, y ellos lo saben, todos quieren ser guapos, bellos y ser seguidos. Esto llevará, inevitablemente, a un sinfín de trastornos sicológicos graves a nuestros queridos adolescentes cuyo cuerpo, que viene de fábrica al nacer, es el que es. Esas lorzas, esa tripa, esas orejas, pechos, ese cabello casposo y lacio, esas piernas raras, esa piel de adolescente llega a ser un grave problema ya que “no puede tener cabida en las redes y deben ser apptualizadas”. Lo peor es que ya lo estamos viendo en gente que llega a medio siglo.

No es país para feos. A los que no les llega para una clínica de estética sí les alcanza para obtener filtros y las apps de fotografía. Una virguería, oiga: le quitan ojeras, celulitis, cambian color de ojos, añaden tableta de abs, estilizan piernas, brazos, abdomen, alargan ojos… ¿Se imagina Ud. la primera cita cuando se vean en persona?

Teniendo en cuenta que la población mundial, en tiempo real (http://www.worldometers.info/es/) superará los 8 billones, sí, ocho mil millones, en 2023, y los 9 billones in 2037, ser influencer (y bello) será una carrera de futuro para, como los anillos de Sauron, controlarlos a todos. Sin duda, por el idioma y población será más fácil en China o la India, pero seguro que dentro de poco habrá traductores vía GPS y pinganillos para cada ser humano que harán que todos los lugares del Planeta Tierra estén continuamente conectados.

Yo, si fuera muy feo, me lo haría ver… éste no es país para feos… 😉

Javier Beltrán-Domenech está en las redes sociales…ya lo creo que sí:

https://www.youtube.com/channel/UCln7rpKvf4ur2CE8bx9OTTQ

https://www.instagram.com/javierbeltranabogados/

https://www.facebook.com/javierbeltranabogados/

https://twitter.com/javierbeltrand

Javier Beltrán-Domenech
jbeltran@javierbeltranabogados.com

¡Gracias por leernos! Tras 24 años de ejercicio y miles de asuntos judiciales a nuestras espaldas, sabemos que es imprescindible tener a su lado un buen abogado que le guíe por el complejo mundo judicial.

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